Ecuador: la muerte de la defensora shuar María Taant continúa impune
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Ecuador: la muerte de la defensora shuar María Taant continúa impune

María Taant era una defensora de la naturaleza de la nacionalidad Shuar. El 26 de marzo de 2021, el mismo día en el que recibió un reconocimiento de la Defensoría del Pueblo, murió atropellada. Quince meses después, la Fiscalía no ha encontrado a los responsables. Taant tenía 50 años, era viuda y tenía cuatro hijos. Uno de ellos es menor de edad y ahora está a cargo de sus hermanos mayores. Los hijos de Taant viven en una comunidad con poco acceso a dispositivos móviles o Internet, además, no tienen los recursos para presionar la investigación. La comunidad de Taant, Shinkiatam, en el centro-sur de la Amazonía ecuatoriana, es amenazada por la extracción petrolera. Con la muerte de Taant, esta localidad no solo perdió a una defensora del ambiente, sino también a una de sus últimas cantoras.

El 26 de marzo de 2021 la líder shuar María Taant volvió a encontrarse con sus compañeras del colectivo Mujeres Amazónicas tras un año de aislamiento por la pandemia de Covid-19. Se juntaron para un evento en el que la Defensoría del Pueblo reconoció el trabajo de 46 mujeres indígenas en la defensa de la naturaleza y los derechos humanos. “Estaba tan feliz”, recuerda Patricia Gualinga, amiga de Taant y asesora política del pueblo kichwa Sarayaku.

Ese día, Taant viajó por cuatro horas desde su comunidad Shinkiatam, en la provincia Morona Santiago, hasta Puyo, la capital provincial de Pastaza. En esa ciudad volvió a abrazar a sus compañeras, compartió sus experiencias de la pandemia e interpretó el anent, un canto tradicional shuar para invocar protección. “Mujeres, tenemos que estar fuertes, tenemos que luchar. Hemos sobrevivido a esta enfermedad”, les dijo, según recuerda Gualinga.

l reconocimiento se realizó en Puerto Santana, a orillas del río Pastaza, ubicado a una hora en auto de la zona urbana de Puyo. “Ella tenía una energía fuerte, potente, cantaba a las cascadas, a los ríos”, cuenta Gualinga. La última canción que cantó estuvo dedicada al Pastaza e invocaba a la fuerza de las anacondas. Al finalizar la celebración, María Taant y otras compañeras de su provincia decidieron no pasar la noche en el lugar y prefirieron emprender de inmediato el viaje de regreso.

“Quedamos en que no esperaríamos tanto tiempo para volver a reunirnos”, dice la lideresa Sarayaku. En el camino de regreso a Puyo, Taant, de 50 años, siguió cantando y animando a sus compañeras. Ahora, sus amigas atesoran los videos de esos últimos momentos de alegría de la lideresa shuar.

Desde Puyo, Taant tomó un bus de la cooperativa San Francisco hacia Macas. Alrededor de las 19:30, llegó a la Y de Taisha, donde se bajó para tomar otro transporte que le llevaría a su comunidad. “En ese tramo, donde los buses se detienen, donde la gente está desembarcando, le atropellan. Nadie sabe quién fue y la justicia no ha avanzado”, denuncia Gualinga.

Esa noche, un auto apagó la voz de una de las últimas cantoras shuar y de una convencida defensora de su territorio. Taant era viuda, por lo que sus cuatro hijos, uno de ellos menor de edad, quedaron en la orfandad.

María Taant animaba los encuentros del colectivo Mujeres Amazónicas con sus arengas en pro de la lucha antiextractivista y sus cantos tradicionales shuar. Foto: Alejandra Yépez /Amazon Watch.

Desde el año pasado, el colectivo Mujeres Amazónicas exige que se esclarezca este hecho y que haya justicia y reparación para los hijos de María Taant. Como parte de eso, el grupo lanzó una campaña en Change.org para darle una mayor notoriedad el caso. El colectivo entregó las 36 000 firmas conseguidas al fiscal del caso, Jonathan Cañar.

¿Cuál es el estado de este caso?

La lideresa que cantaba

“Mi tía María fue una mujer que siempre estuvo junto al pueblo”, dice Nestor Juwa vía telefónica desde Macas, el 20 de junio de 2022, tras una semana del paro nacional liderado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). “En eventos como este, ella siempre estaba. Era una mujer de lucha que estuvo al frente de tantas causas injustas”, agrega su sobrino.

El cantón Taisha, donde está Shinkiatam, ha sido un punto de explotación petrolera desde la década de los 80. Aunque algunas comunidades aledañas terminaron cediendo al ingreso de esta actividad extractiva a sus territorios, otras como Taisha se mantuvieron firmes en su oposición de no permitir que se abran pozos petroleros en sus tierras. “Rafael Correa dio todas las facilidades, por eso en algunas comunidades ya han entrado, está en exploración”, agrega Juwa.

Taant era una de las personas que lideraba la oposición al extractivismo. Los habitantes de Taisha, que migraron hacia el norte en búsqueda de trabajo cuando arrancó la explotación petrolera en la provincia Sucumbíos, aseguran que conocen bien los daños que provoca esta actividad. Cuentan que han visto el agua contaminada con ese negro y espeso aceite y han visto que la tierra deja de producir. “Queda infértil la tierra”, asegura Juwa.

“María era una persona empobrecida y en ese empobrecimiento seguía defendiendo su territorio”, dice Alejandra Yépez, comunicadora de Amazon Watch.

María Taant fue una de las mujeres reconocidas en el evento Mujeres Amazónicas Resilientes y Empoderadas, de la Defensoría del Pueblo de Ecuador. Foto: Alejandra Yépez /Amazon Watch.

En el 2018, Taant se unió al colectivo Mujeres Amazónicas. El 8 de marzo de ese año, el colectivo viajó desde Puyo hasta Quito para entregarle al entonces presidente Lenín Moreno el Mandato de las Mujeres Amazónicas Defensoras de la Selva. Este mandato, que también fue entregado en 2013 a Rafael Correa, exige la anulación de las concesiones petroleras en el centro-sur de la Amazonía y la eliminación de actividades extractivas en territorios indígenas.

Alrededor de 100 mujeres de distintos pueblos y nacionalidades de la Amazonía ecuatoriana permanecieron por 10 días en la Plaza Grande, a las afueras del Palacio Presidencial en Quito. En esos días, la unión del colectivo se reforzó, dice Gualinga. Según registró el cineasta Pocho Álvarez, Taant se destacó en esa actividad por su liderazgo, por sus cantos, por animar a las mujeres y darles fuerza mientras protestaban a 2800 msnm y bajo el sol ecuatorial.

María Taant era una reconocida cantora de su cultura. Su sobrino recuerda que en las reuniones asamblearias o sociales cantaba el anent y llevaba tabaco para absorber. En las culturas amazónicas, el tabaco, al que se le atribuye fuerza, se usa con fines espirituales y medicinales.

Foto: Alejandra Yépez /Amazon Watch.

El anent es un género interpretado usualmente por mujeres, en el que la cantora hace plegarias por la producción de la huerta, por los enamorados o por la lucha social. “En todas las familias de Shinkiatam (unos 1000 habitantes), mi tía era la única que practicaba eso. A raíz de que fallece, ya nadie ha quedado”, dice Juwa.

En su día a día, cuidaba de sus hijos y de su huerta. Sembraba plantas como maní y era conocida por tener el mejor ají del lugar, de acuerdo con Yépez.

La alianza periodística de Mongabay Latam y La Barra Espaciadora intentó comunicarse con los hijos de María Taant, pero ellos no cuentan con acceso a celulares o Internet, según explicó Juwa.

Investigación pendiente

Un año y tres meses han pasado desde la muerte de María Taant, pero la Fiscalía de Morona Santiago no ha encontrado a los responsables. De hecho, a inicios de junio de 2022, esta institución pidió el archivo del caso de manera “apresurada”, de acuerdo con Tarquino Cajamarca, abogado especializado en la defensa de pueblos amazónicos.

“Lo que existe en este momento es esa falta de interés de las instituciones del Estado, en este caso de la Fiscalía, para proteger a los defensores”, dice Vivian Idrovo, abogada y coordinadora de la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos del Ecuador.

Idrovo explica que las personas defensoras de la naturaleza tienen derecho a protección reforzada. Así lo contemplan el Acuerdo de Escazú, la Declaración de los Defensores de los Derechos Humanos de la ONU y la Ley de la Defensoría del Pueblo de Ecuador. “Las amenazas no son debidamente investigadas, son menospreciadas, como en el caso de la defensora Josefina Tunki”, dice la abogada.

La Defensoría del Pueblo reconoció a 46 defensoras del ambiente en el evento Mujeres Amazónicas Resilientes y Empoderadas, realizado el 26 de marzo de 2021. Foto: Alejandra Yépez /Amazon Watch.

En los artículos 23 y 24 de la Ley de la Defensoría del Pueblo se señala la obligación de esta institución de velar por los defensores y otorgarles protección especial. Además, esta institución está obligada a “investigar, esclarecer, procesar y sancionar los delitos realizados en su contra, así como garantizar la reparación integral con absoluta independencia e imparcialidad”.

Esto sucede en un contexto en el que el Pleno del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs) designó a César Córdova como Defensor del Pueblo encargado el 18 de noviembre de 2021, después de que el exdefensor Freddy Carrión fuera destituido tras ser sentenciado a tres años de cárcel por abuso sexual. “Nos sorprendió mucho que en el proceso de amnistías, la Defensoría no emita ningún pronunciamiento público, no esté apoyando el proceso ante los ataques del Estado, ante la estigmatización que se concretó en una presentación de acción de inconstitucionalidad”, dice Idrovo.

De acuerdo con Mujeres Amazónicas, el órgano vigilante de los derechos humanos no ha impulsado una investigación. Esta alianza periodística le preguntó a la Defensoría del Pueblo si es que ha iniciado alguna acción con respecto a la muerte de la defensora María Taant, pero hasta el cierre del reportaje no respondió a la solicitud de información.

María Taant, segunda desde la derecha, posa junto a otras mujeres defensoras de la tierra que fueron reconocidas en el evento Mujeres Amazónicas Resilientes y Empoderadas. Foto: Alejandra Yépez /Amazon Watch.

Los hijos de Taant intentaron buscar justicia por la muerte de su madre, pero Nestor Juwa explica que no es fácil obtener recursos económicos para viajar de Shinkiatam a Macas para hacer los trámites. Por ello, la denuncia que inició la familia quedó paralizada.

Tarquino Cajamarca, que en esa época era parte de la organización de defensa de la Amazonía Amazon Watch, propuso que un miembro de Mujeres Amazónicas ponga la denuncia. Hasta ese momento, la Fiscalía “ni siquiera había hecho el reconocimiento del lugar de los hechos. No había nada más que la versión y la fotografía del día de los hechos”, asegura.

Tres meses después de la muerte de Taant, su compañera Sandra Tukup, que vive cerca de Macas, firmó la denuncia. El objetivo fue presionar a la Fiscalía a seguir una investigación con más formalidad.

La búsqueda de justicia

“En el caso de María Taant no existe lo que en derecho llamamos la causa basal”, dice Cajamarca. Es decir, no existen indicios para determinar a un responsable. “Nadie ha visto la camioneta que supuestamente le atropelló, nadie colabora para dar con la camioneta, no existen videos”, explica el abogado.

En la Y de Taisha no existen cámaras que registren los sucesos. Sin embargo, la defensa revisó, en audiencia privada, videos del sistema de vigilancia Ecu-911 de los puntos más cercanos al accidente, pero debido a la cantidad de vehículos que transitan por la zona, la búsqueda fue infructuosa. La defensa también pidió los videos de la unidad de la Cooperativa San Francisco en la que viajó Taant, pero la empresa aseguró que la cámara no estaba en funcionamiento en esos días.

“La Fiscalía, de oficio, no ha planteado nada. Lo que se ha hecho ha sido por petición de parte. Más bien, la Fiscalía provincial le pidió al juez el archivo de la causa”, dice Cajamarca. El abogado puso una petición para que se niegue el archivo, debido, asegura, a que no se han agotado todas las diligencias.

Entre esas, el abogado plantea que se pida información a la Cooperativa San Francisco sobre el funcionamiento de cámaras en la unidad en la que se transportaba María Taant y sobre si es común que las unidades operen sin que las cámaras estén activas.

Taant viajaba con dos compañeras de Taisha que no han comparecido ante la Fiscalía Provincial debido a la dificultad, por distancia y por recursos económicos, que para ellas representa salir a la ciudad de Macas. Por ello, Tarquino Cajamarca pide que la Fiscalía haga lo posible para obtener versiones que ayuden a esclarecer los hechos. “Eso tampoco se agotó”, dice el abogado del caso.

Nelly Wampash y María Taant, dos defensoras Shuar de la provincia Morona Santiago, reciben los reconocimientos de la Defensoría del Pueblo, el 26 de marzo de 2021. Foto: Alejandra Yépez /Amazon Watch.

Isabel Wisum es una de las personas que viajaba con Taant y que atestiguó el hecho. Esta alianza periodística trató de comunicarse con Wisum, pero vía mensaje de Whatsapp dijo que para ella es imposible realizar una entrevista telefónica, porque no tiene señal y muy pocas veces tiene acceso a Internet.

Cajamarca atribuye el hecho de que el caso no ha avanzado al racismo. “Si esto pasaba con alguien que ocupe un cargo burocrático o con un mestizo, a lo mejor no hubiesen pedido tal archivo”, dice. Además, cree que cuando se trata de un dirigente popular, el Estado trata de que el caso sea “invisibilizado”.

Mongabay Latam y La Barra Espaciadora pidieron una entrevista con Jonathan Cañar, el fiscal del caso, a través de la dirección de comunicación de la Fiscalía, no obstante, no hubo una respuesta hasta el cierre del reportaje.

Mientras tanto, el colectivo Mujeres Amazónicas y los hijos de María Taant están a la espera de justicia. “Hay hijos, principalmente el menor de edad, que no reciben ningún dinero ni del Estado ni de los responsables de la muerte de María. No hay una persona que responda”, dice Alejandra Yépez, de Amazon Watch.

* Imagen principal: María Taant defendía su territorio de la extracción petrolera y, además, era una de las últimas cantoras de géneros tradicionales de la cultura shuar. Foto: Santiago Cornejo para Amazon Watch /Amazon Watch.

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Nota del Editor: Mongabay Latam recibe fondo de Hivos – Todos los Ojos en la Amazonía para desarrollar una serie de artículos de investigación sobre la situación de los pueblos indígenas en Perú, Ecuador y Brasil. Las decisiones editoriales se toman de manera independiente y no sobre la base del apoyo de los donantes.